La Scaloneta volvió a escena y dejó algunos mensajes que se pueden descifrar sin tanto esfuerzo, si tomamos como referencia aquel kilómetro 0 en el estadio Maracaná, donde se terminó un karma bochornoso y nació con otra vitalidad y confianza, un modelo de gestión y de juego como pocas veces tuvo el futbol del seleccionado mayor.
Sobran estadísticas para respaldar tal afirmación y en las últimas horas, luego de la victoria ante Australia, puesto 29 en el ranking FIFA y duro rival en octavos de final en Qatar, esos indicadores se amplificaron a medida que el andar del equipo nacional, seguía juntando pases y armando sociedades que ya se muestran como una marca en el orillo.
No debemos soslayar antes de repasar escenas del juego, el deslumbramiento de los aficionados en un recinto desbordado de expectativas y de colores albicelestes, que doblegaron la capacidad de asombro de aquellos que no tenemos la oportunidad de constatar cómo el pueblo chino, sigue este derrotero de una selección que geográficamente está en las antípodas de su territorio, pero que gracias al avance tecnológico y al magnetismo de un futbolista único e irrepetible como Lionel Messi, lo siente cercano y propio.
Pocas veces un estadio fuera de nuestro país y sin la presencia masiva de la afición argentina, mostró una postal tan latina y apasionada en la previa de este encuentro amistoso y en el propio estadio De Los Trabajadores, donde se calculan más de 50.000, los que lucieron la camiseta oficial de AFA, en una demostración de cariño y fidelidad que seguramente, quedará en el recuerdo de estos futbolistas, que no terminan de recibir los tributos de todo el mundo de fútbol.
El propio Capitán todavía está procesando estas repercusiones que escapan a lo conocido y lucha por no apresurar la decisión del retiro con estos colores pero a su vez, admite que si no hubiera ganado el título en Lusail, ya estaría fuera del proceso que lidera Lionel Scaloni; esto nos recuerda a los que todavía estamos ávidos de sus regates y de su estampa protectora, que ese límite está a la vuelta de la esquina y que en todo caso, una buena manera de ir aceptando su cronológico andar, es degustando sus últimos platos.
Los próceres de Qatar no estarán el lunes en Yakarta, la imponente capital de Indonesia y la responsabilidad comenzará a caer en otros apellidos que deben asimilar esas señales y ensayar como en una prueba olímpica, la toma del testimonio para escapar hacia adelante. El Flaco Di María, Nico Otamendi y el propio Leo Messi, ya están rumbo a sus clubes para ordenar la segunda parte de un año, del que no se libraran de otros llamados de Scaloni, ya que el seleccionado albiceleste jugará 6 partidos de Eliminatorias, en los meses finales en ventanas que lo llevaran por Buenos Aires, San Juan y acaso Córdoba y en el caso del Messi, con un aditamento de fuste como será su llegada a Estados Unidos, para incorporarse al Inter de Miami, su nuevo redil en la competencia doméstica.
El fuego sagrado está intacto, lo anecdótico del resultado ante los oceánicos, no va en detrimento de ese rasgo, por el contrario, adquiere más fuerza y se consolida en un compromiso inalterable de 2 generaciones que se han fundido para alcanzar con voracidad, esa gloria eterna para el fútbol argentino.

LAS PUERTITAS DEL SR. MESSI
Y EL DEBUT DE GARNACHO

Leo ya esta mucho mas cerca de ser un personaje de historietas fantásticas que de la vida real, como aquellas novelas gráficas de Horacio Altuna, el rosarino a los casi 36 años (los cumplirá el próximo 24 de junio), activa su ingenio y abre puertas que luego terminan siendo determinantes en los resultados; ese zurdazo clásico, después de buscar su letal perfil en la puerta del área y rematar a media altura contra el caño derecho del arquero, además de inaugurar el score, se metió en su historia personal ya que nunca antes Messi, había anotado un gol antes de los 2 minutos de juego en toda en su carrera.
Cómo puede ser que lleve 18 años haciendo la misma jugada y sorprender a rivales, algunos de los cuales nacieron viéndola y admirándola ?
El partido después de esa genialidad, tuvo picos de intensidad y también, momentos tediosos, como natural consecuencia de la falta de ritmo de muchos de los futbolistas que habían terminado sus competencias a nivel de clubes y que llegaron a este compromiso no en las mejores condiciones. Hubo tiempo para auscultar que el arco argentino está en las mejores manos y que los reflejos del Dibu Martínez, también explican el presente; este gigante de 1.95 m que lleva tan solo 28 partidos como arquero albiceleste, mantuvo su vaya invicta en 18 juegos y su equipo, solo perdió ante Arabia Saudita en el debut del Mundial de Qatar.
El segundo gol argentino, cuando ya se disputaba la parte final, fue gestado por una sociedad tan cómplice como creativa entre Messi y Rodrigo De Paul, que echo un centro de maestro desde la izquierda para que Germán Pezzella de cabeza ampliara la ventaja que sería definitiva.
Poco quedaba por verse en ese ritmo cansino en el que entraba el partido, hasta que Scaloni mando a la cancha a Alejandro Garnacho que se prodigó de forma electrizante, para ofrecer una imagen promisoria mirando a un futuro que para el pibe del Manchester United, ya llegó.
Volvieron los aplausos, los vítores de los aficionados chinos y un adiós parecido al de las celebridades que giran por el mundo mostrando sus talentos, así se fue Argentina de ese imperio oriental, así bajo palio se fue también, el hombre de la bisht y los hechizos.

Las formaciones y sintesis del encuentro: 

Estadio: Workers Stadium (Beijing).
Árbitro: Ma Ning (China).

Argentina: Emiliano Martínez; Nahuel Molina, Cristian Romero, Nicolás Otamendi, Marcos Acuña; Enzo Fernández, Alexis Mac Allister, Rodrigo De Paul; Ángel Di María, Lionel Messi y Nicolás González. DT: Lionel Scaloni.

Australia: Mat Ryan; Nathaniel Atkinson, Harry Souttar, Kye Rowles, Jordan Bos; Aiden ONeill, Mathew Leckie, Keanu Baccus, Riley McGree, Jamie Maclaren; Mitchell Duke. DT: Graham Arnold.

Gol en el primer tiempo: 1m, Lionel Messi (A).
Gol en el segundo tiempo: 23m, Germán Pezzella (A).

Cambios en el segundo tiempo: al inicio Germán Pezzella por Otamendi (A), Ajdin Hrustic por Maclaren (AUS); 13m Julián Álvarez por Mac Allister (A), Giovani Lo Celso por Di María (A); 17m Brandon Borrello por Duke (AUS), Denis Genreau por ONeill (AUS); 27m Ryan Strain por Atkinson (AUS), Connor Metcalfe por McGree (AUS), Alex Robertson por Leckie (AUS), Alejandro Garnacho por González (A), Leandro Paredes por Fernández (A); 32m Guido Rodríguez por De Paul (A).

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