
Mirar al 2026 desde este tórrido enero, es ampliar el margen de error de manera insospechada; sin embargo, aquellos que seguimos el calendario de la Selección Argentina, podemos aventurarnos a tal osadía y sentir como cercana esa nueva cita mundialista en el Norte del continente, con el agregado de la moderada pero genuina aspiración que Leo Messi, se calce la 10 para amplificar la leyenda y reforzar el desafío para el Campeón defensor del título.
“por que negarle la chance de jugar un mundial más, sí él lo desea, nada nos debe si es que alguna vez, algo quedó debiendo con la Selección, yo creo que no, por las dudas reservémosle un lugar para el próximo”, esta respuesta de Lionel Scaloni en Doha luego de la consagración, a una consulta de quien escribe este editorial, parecería premonitoria de momento. Han pasado mas de 2 años y el rosarino, ya recostado en una competencia sin los rigores de la elite mundial, pero con un calendario que, matizado con el Albiceleste, lo siguen activando en lo físico y también en los incentivos para proyectar objetivamente su anhelo de llegar a poner la firma en su sexto mundial, algo que sabía a utópico después de la final ante Francia y aquellos gestos de alivio indicando un “ya está, basta para mí”.
Hace unas horas Leo Messi jugó los primeros minutos de la temporada en Las Vegas ante América de Méjico y si bien fue sustituido a los 15´del segundo tiempo, anoto un gol y dejó su cello indeleble en algunas intervenciones; todo parece estar alineado para prolongarle su vida útil en medio de un confort que le asegura la política armónica entre David Beckham y el Chiqui Tapia, que lo contienen desde el Inter en Miami y desde Ezeiza, no es casual que Javier Mascherano haya relevado al Tata Martino en Las Garzas y que Scaloni siga diseñando un plan casi perfecto para alcanzar una verdadera hazaña.
El Capitán argentino tendrá un calendario de 10 partidos entre Eliminatorias (en la ventana de marzo nada menos que ante Uruguay y Brasil) y los amistosos en fecha FIFA que todavía no están definidos, para después, entrar en la recta final de su prestación como jugador profesional.
Qué comience la función una vez más, nadie se quiere bajar de esta caravana que tiene distinguido claramente, su Norte….

