Esto pasa con los ídolos y los jugadores que hacen historia, cuando cargan esa mochila en los momentos limites y que al quedar del lado oscuro de una final, afrontan reproches y miradas torvas.
El fútbol suele repetir estas historias, ayer le tocó a Lucas Albertengo, capitán y bandera de La Crema, ocupar el lugar del «responsable» o algo así, luego que @atleticoderafaela desperdiciara una y otra vez, la oportunidad de definir la serie de penales y volver al colectivo de la B Nacional, alguna vez le paso a Messi, con la Selección en Copas América y es lacerante, injusto y demoledor desde lo emocional para cualquiera y mucho más, para los que saben que tienen que dar otras respuestas en esos límites en los cuales los coloca la historia.
Este editorial no es un panegírico del Flaco, presume de un análisis equilibrado; yo también me pregunto lo de todos: dónde esta Lucas que no va a patear el último penal, el del ascenso, el de la gloria? Y después, está Lucas? cuando veo que va Protti a repararlo todo y por segunda vez consecutiva, no aparece su espigada figura en un momento en el que pareció detenerse el tiempo.
El desenlace ya es conocido, La Crema tiró a la letrina una secuencia favorable como pocas veces ha sucedido y su goleador, no apareció para tomar esas responsabilidades, siendo que era único con derecho a tirarla a cualquier lado, a que no cupiera ningún reproche si todo salía mal.
Fatiga, procesiones por dentro no asimiladas adecuadamente, poca autoestima y confianza, generosidad para ceder el lugar a otros compañeros más decididos? Y tantas otras inferencias….
La historia dirá que Atlético dejó escapar una oportunidad generosa para el Ascenso y Lucas, decidió no participar en ese desenlace ante el estupor de su gente, también dirá, que en un juego colectivo, las responsabilidades deben ser repartidas y amplificadas..
Fútbol en estado puro, entres héroes y tumbas….
