«Somos tan ingenuos que seguimos viendo al fútbol como un juego» dice mi amigo y admirado @eduardo_sacheri; sin embargo en algún punto es también una cuestión de Fe y no ahorramos en cábalas y plegarias, es como si el hincha en estado puro, necesitara incluirle a su militancia por su equipo, algo dogmático, divino, como aditamento.
En las últimas semanas han crecido los indices de paganismo en Rafaela, a medida que el Federal, se fue acercando a los duelos finales por el 2do ascenso y los indicios trocaron por mayores certezas, la expectativa por asistir a una final con los 2 representantes de nuestra liga y de nuestro acervo cultural, se han puesto en marcha todos los mecanismos emocionales para hacer más ancho ese espesor de confianza, que resulte imprescindible, para no entrar en ataque de pánico.
Es que el destino o como cada uno quiera catalogarlo, esta con ganas de salirse con la suya y exponernos a todos, frente a un escenario de estridencias y rivalidades, nunca antes conocido.
Qué hay detrás de escena me pregunto, a pocos días de dilucidarse esta cuestión y con los últimos antecedentes de señales inequívocas, que nos estamos aproximando a un acontecimiento de época, inverosímil, hace no mucho tiempo atrás promosticado?: hay morbo, eso surge de la pasión y por un resultado esquivo; hay ansiedad, por acelerar los tiempos y que después, toque lo que toque sobrellevar y además, hay miedos, esos que conviven con las ilusiones y tensan la cuerda y porque no, alteran la calidad de vida.
Si lo tomamos literal, esta mirada Rafaelina con voz propia, la mía, describiría la antesala de un drama, de una novela negra de Jorge Fernández Diaz, pluma exquisita de ese género, o de un acontecimiento en las antípodas del saludable frenesí del fútbol, única disciplina capaz de movernos el piso, sin embargo que @atleticoderafaela y @club9dejuliooficial estén blandiendo sus armas mirándose de reojo, le ha agregado una tensión infrecuente, a nuestra idiosincrasia pueblerina.
Tengo ganas de decir: nos merecemos los rafaelinos un duelo a dos esquinas, por el barrio, por la vieja y por todas esas creencias que se derraman desde la candidez y el honor…
