Estoy esperando por Lionel Scaloni en la sala de conferencias del estadio Monumental, un hábito periodístico que exige cada vez más creatividad en el armado de esa pregunta, que, por la elección del manager de AFA, inexorablemente formularé en algunos minutos; me ayuda en la espera la presencia del entrenador de Paraguay Daniel Garnero, que con gestos de resignación y poca amplitud en las respuestas, editorializa lo que acababa de suceder en el campo de juego en River. No por defecto profesional y si por la esencia misma de este oficio, en los malos momentos o frente a la crisis, surgen muchas más preguntas y temas a recorrer frente a los responsables, que en esas épocas de planetarios alineamientos.Es difícil enfrentar al técnico de la Selección Nacional sin caer en su panegírico, sin que el enunciado de la pregunta conlleve necesariamente un elogio y aunque esto sea menester, el periodista termina domesticado frente a las evidencias, en consecuencia, ese espíritu crítico innegociable, se desvirtúa por el peso de una realidad sin solución de continuidad.¿Qué se puede observar de un ciclo que en los últimos 3 años, registró una sola derrota en 50 partidos?Cuáles serían los argumentos más sensatos para inferir, que ese derrotero formidable, ¿está a punto de expirar?Por que, desde este rol más agudo y alejado de las pasiones, ¿construiríamos una teoría sobre la fecha de vencimiento de este fenómeno estadístico sin antecedentes en la historia del fútbol moderno?¿Podríamos los periodistas augurar una caída para intentar pobremente, destacarnos en una conferencia con una observación abstracta, no atada a la realidad?Dilemas en definitiva que nos llevan a un lugar común, no hay espacios para argumentar que, en este tiempo, el rendimiento deportivo de un equipo como Argentina, sea una racha apoyada en la providencia, evidentemente, estamos asistiendo a un fenómeno de época, que, a pesar de su finitud, de momento llama a ser creativos en el elogio, una posición que también deberíamos disfrutar sin culpas, aquellos que presumimos de críticos o de inconformistas.No deja de ser un reto profesional exigente, narrar el éxito y sus circunstancias, aun sabiendo que, en algún momento, volveremos al punto de partida.“QUEDÉ IMPACTADO CON EL PARTIDO QUE HIZO ARGENTINA”Luego del partido se amplificaban las voces y los fundamentos de otra actuación brillante del equipo albiceleste, el pretexto fue Paraguay (creo que hoy cualquier otro equipo ocuparía ese lugar) y en la necesidad de este cronística de bitácora, de buscar enriquecer este editorial, nos encontramos con Gastón Recondo, otro infatigable compañero de ruta y estupendo observador del futbol: “yo quede impactado con lo que hizo Argentina, creo que en ausencia de Messi y Di María juntos, éste es el mejor partido que yo vi de la Selección, no recuerdo un rendimiento similar al del primer tiempo, en una competencia de éste tipo, después con el ingreso de Leo siguió mostrándose esa superioridad aunque el resultado fue muy corto en relación a esa superioridad”.El entrenador evita ponderaciones individuales, prefiere ponerle énfasis al mérito colectivo, en definitiva el futbol es una expresión de tales características, sin embargo se potencia con un aporte nominal indiscutido, por eso le pedimos al Chino Recondo, un recorrido con nombres propios de La Scaloneta: “Me encandilaron los 2 centrales, particularmente en esta oportunidad, creo que son 2 dementes pero con conceptos, que asumen riesgos, que son valientes y fuertes, hay que buscar mucho en la historia de nuestro futbol para encontrar otra pareja de centrales como Otamendi y Romero en ese nivel de solidez. Mac Callister jugo como Busquets en su mejor versión, de 5 con el equipo bien arriba, sin pases intrascendentes, con buen sentido en la tenencia de la pelota y llevando al rival a errores por la presión en la recuperación, a Paraguay la pelota no le duraba mas de 3 segundos. De Paul fue otro de los que sobresalió, no solo por el despliegue sino porque además esta vez llegó más al área (Scaloni en conferencia de prensa, le redobló la apuesta, afirmando que se le puede exigir aún más y que debe tener mayor participación ofensiva) y no quiero dejar de mencionar a Julián Álvarez, cuya salida solo se justifica y se entiende por el ingreso de Leo Messi, si continuaba jugando seguramente iba a encontrar el gol”.Le pedimos a nuestro amigo de TyC Sport una reflexión final como corolario de una noche que tuvo hasta los excesos de una fiesta prolongada, el intento de un gol olímpico de Messi que devolvió el ángulo y otro de Mac Callister en pase de ballet, que los hubieran eternizados: “creo que Argentina se siente imbatible y los rivales lo enfrentan con ese complejo de derrota y esa es una ventaja que no es fácil conseguir y tampoco rápida de perder. A disfrutar”Esa unanimidad en el talante colectivo del público y de la prensa, es lo que le da plafón a esa confianza que este equipo Campeón del Mundo, proyecta; no se trata de un vulgar exitismo al que somos proclives en esta parte del mundo, podemos afirmar que hay una filosofía, una manera Scaloni de entender el fútbol y la comunicación. Esta definición seguramente la sostendremos allende los resultados, porque claro está, que vendrán los tonos mas grises, acaso oscuros desde lo deportivo, en definitiva, el fútbol no abandonará nunca su estado lúdico y eso lo hace único, bello, cruel, imprescindible.Lo extravagante de este tiempo no solo está en lo estadístico, en los títulos conseguidos, en la vigencia de una marca o de un modelo de gestión, se localiza en la nobleza de los recursos que se aplican para conseguirlos, por aquella definición bielsista que le otorga a esa legitimidad, el sentido de esta competencia.
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