Solo tengo sensaciones, decir que manejo información por mi afecto y cercanía energética con Lionel Scaloni, sería una presunción absurda, me atrevo a preguntarme: Alguien la tiene?
Vuelvo a esas vibraciones, todavía perdura en mi esa imágen de un hombre abatido en la conferencia de prensa después de la final, vulnerable, humano, retirándose quebrado, como pocas veces un entrenador, tirando la toalla ante el mundo.
Ese domingo también quedará acuñado en cada uno de nosotros para siempre, o no?
Debo confesar que el clima en la sala se correspondía con ese estado de ánimo que no era solo patrimonio de Scaloni, sin embargo, nunca tuve la sensación que se trataba de un fin de ciclo.
Hoy, al aguardo de su regreso al país y de todo el agua que corrió bajo el puente, sospecho que los días transcurridos, lejos de erosionarlo en sus convicciones, lo fortalecieron y en todo caso, las dudas que pudieran haberlo acorralado y ciertas razones irrefutables que el mismo se encargo bajo un sollozo, de enumerar en Met Life, sobre lo imposible de repetir los resultados y el impacto mundial de su gestión, se han convertido en una fortaleza y en un insospechado aliciente.
Admito que en éste párrafo hay un fuerte componente de una expresión de deseo que entiendo, es unánime en todo el país futbolero, lo que le podría quitar consistencia a este editorial, pero por un momento he procurado tomar distancia con el anhelo y analizarlo profesionalmente.
La despedida de Leo, no es un agravante, alivia y es oportuna, ya que destraba toda especulación y lo libera al entrenador a refundar en parte, el proyecto (sí, nos duele en el alma, nos sentimos mas pobres, es un duelo); el cansancio que algunos dicen, habría expresado en estos días como un argumento central para no prolongar el vínculo, es tan obvio como quebradizo, Scaloni desarrolló en estos años un plan no solo basado en las felices coyunturas de los resultados, sino, en otra etapa de renovación que se avecinaba, claramente menos impactante, que incluía e incluye, el final de la estelaridad de Messi.
Gringo, ahora te toca a vos, el nuevo desafío de reinventarte.

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