La Crema dejó el campo de juego de Morón, mirando al frente, ahora sus hinchas también saben que pueden hacerlo y salir de ese destino de muerte, que las miradas gachas como gesto corporal, presagian.
Datos objetivos, Nardozza parece estar encontrando en Jappert y Navarro una pareja de zagueros al talle de la categoría en términos de fortaleza y enjundia; Pardo y Valdivia, le agregaron con altibajos, esa frescura que los equipos tensos, van perdiendo acongojados por la frustración y Dichiara con su gol autoritario, detuvo a tiempo las dudas sobre las chances ciertas de dar la talla en una categoría mas exigente (por fin una definición con sello de referente de área); Jonás Aguirre que con su fervor sigue transmitiendo buena energía a pesar de cierto desorden en el que por momentos, ingresa, ofreció una versión mas confiable como lateral mas retrasado, Vidal y Galeano, están para 70′, por un lado, su chapa en la categoría ensancha la espalda de un equipo inseguro pero eso, requiere de un soporte alternativo cuando como ayer, con un resultado abierto, esas influencias se desploman. En definitiva, un «empatazo» si lo ponemos blanco sobre negro, después esa luz, la del final del túnel que se vio ayer, tiene acepciones: sí tomamos el desgraciado gol en contra de Bilbao, es del tren esa luz, ahora sí ampliamos el foco en esa generalidad, parece distinguirse algo emparentado con un equipo competitivo, que de certezas que aquella luz, es la de la salida. El dilema está abierto.

