
Parecen perdidas en el tiempo las últimas imágenes de La Scaloneta en estas eliminatorias; abundan en todo caso, la de sus integrantes en las competencias domésticas que son finalmente, las que alimentan la expectativa en algunos casos y ponen en un entredicho, la ratificación del entrenador, en otros.
Hay un soporte que se ha consolidado a base de resultados y vigencias individuales, laureles en los que descansa el proceso pero que no parece relajarlo a Scaloni, que a pesar de ese activo indudable, duerme con un ojo abierto y el otro cerrado.
Estar alerta es un deber del jefe de equipo, ese glorioso antecedente que lo ha consagrado mundialmente, no deja de ser pasado y cuanto menos apego se tenga desde esa administración, cuanto mejor para que su gestión siga siendo saludable y confiable.
¿A que nos referimos?
La tentación a descontracturarse inconscientemente, suele estar como parte de la condición humana, sobre todo ante la reválida de esas merecidas glorias, que muchas veces quitan visibilidad. No parecería estar dentro de esas debilidades el técnico albiceleste y sus colaboradores, pero hay convicciones que suelen basarse entre otras variables, en los rendimientos individuales y en el valor presente de aquellos jugadores referentes, en el que todo proceso exitoso, se ampara y que en algún momento, deben atenderse.
Esos aportes comienzan a hacer el equipaje, en consecuencia, el punto de inflexión sin fecha certera, se recorta en el horizonte y las decisiones por venir, deben ser readaptadas a una realidad que empujará a todos al duelo de aquello que no volverá, por ejemplo, cuando Leo Messi salude con inclinación y estupor.
Estamos a pocos días de la reanudación de la serie Sudamericana, que clasificará a 6 seleccionados de manera directa para la cita del próximo año; la ventana de marzo es algo así, como un Mundialito, el 21 en el Centenario ante los Charrúas y 4 días mas tarde en el Monumental, frente al Scracht, exigencias de máxima y motivaciones de sobra.
No está en juego la clasificación, con un par de puntos, Argentina asegurara la defensa del título en el Norte del continente, sí el estado de salud psico físico, de un modelo que no les da tregua a sus protagonistas, ni tampoco a su feligresía, que ya no necesita ver para creer, pero que se ha convertido en una comunidad de paladar negro y por momentos, de euforias desmedidas.