Messi en sus horas más difíciles tras la muerte de u padre Jorge. Su emotiva carta y el desconcierto. «No se cómo seguir», confiesa.
Lionel Messi no deja de sorprendernos. Cuando uno cree que ya vio lo mejor de su versión en una cancha, surge la épica, la magia y el aura de los indispensables. O cuando sentimos que ese hermetismo que lo blinda nos impide perforarlo para auscultar sus sentimientos, aparece una carta donde el Rey se muestra desnudo, vulnerable como cualquiera, y despeja toda especulación sobre su condición humana.
Diría Lionel Scaloni: “Sus compañeros lo ven como a un Dios y también como a un tipo de barrio”. Toda una definición de los valores que representa y también de un oficio que conoce como pocos.
El miércoles nos dejó un mensaje en ese epitafio sobre su padre que no admite segundas lecturas, sólo acompañarlo y respetar sus determinaciones futuras respecto de su carrera. Porque, en definitiva, y si decidiera dejarlo todo, se irá vacío, pleno, digno e inspirador eterno.
