Se terminó un semestre que no olvidaremos los futboleros, un segmento de gloria y honor para los albicelestes del combinado mayor que todavía siguen recogiendo los ecos de la conquista en Qatar y que parece prolongarse sin solución de continuidad.
No será este cronista de bitácora que lo decrete, en todo caso lo dirá el tiempo y el mercado, palabra que se ha agregado a los intereses en juego y que nadie puede negar su influencia, por lo tanto, no deberíamos asombrarnos si lo que popularmente se conoce como La Scaloneta, extiende en el tiempo esta avidez de los aficionados en todo el mundo por ser testigos en un estadio de su carisma y prestigio, muy cerca de entrar en la leyenda de este deporte.
En términos estadísticos sus números son sobrenaturales teniendo en cuenta lo competitivo del fútbol de estos tiempos y lo efímero de los procesos exitosos.
Dicen los hombres sabios, biógrafos de este deporte, que no es saludable enamorarse de rachas, ni títulos, ni invictos, reflexión más que sensata, por cierto, sin embargo, la gestión de Lionel Scaloni arrasa con toda prudencia y mesura e invita a redoblar la apuesta, ratificando el rumbo de un proceso atravesado por aciertos en el seguimiento de jugadores funcionales a esas técnicas y a la estimulación de aquellos que ya estaban en los bises de sus carreras.
Una aleación poderosa, una combinación acertada, un delicado encanto entre las necesidades y la disponibilidad que, de momento, este cuerpo técnico ha administrado como nunca antes, al menos en los equipos de elite.
Si tomamos como referencia su designación al frente de la selección absoluta luego del mundial de Rusia (antes había dirigido al Sub 20 en el torneo internacional de Alcudia), Lionel Scaloni ha dirigido 61 partidos en todas las competencias y si le agregamos aquellos compromisos ya asumidos en su nuevo contrato, antes la disputa del Mundial 2026, será el técnico con más partidos dirigidos en la era moderna, superando a César Menotti y Carlos Bilardo, por mencionar los ciclos hasta ahora más extensos.
Estos números no tendrían demasiada relevancia si no se le agregaran los porcentajes de eficiencia en estos 5 años de gestión; el natural de Pujato ya es el entrenador en ese rubro que mejores resultados ha conseguido en la historia de nuestro seleccionado albiceleste con más del 75% de los puntos en juego, si tomamos en cuenta la extensión de su administración, un mérito fuera de escala en los promedios en casi 100 años de competencias FIFA, de sus antecesores.
Sin extravagancias, estamos frente a un fenómeno de época basado en un trabajo de equipo y un conocimiento de ese mapa de argentinos por el mundo, que modela su estilo y que lo ha consagrado más allá de los resultados, como un gran scounting del fútbol. En esa base de datos, se apoyó para generar la primera renovación después de la crisis postmundial de Rusia y ahora, en el arranque de su segundo ciclo y por lo demostrado en la convocatoria para esta ventana de partidos amistosos de los últimos días, su ojo clínico lejos está de ser un fenómeno providencial para convertirse en su principal herramienta.
Scaloni cuyos equipos en estas temporadas solo perdieron en 5 ocasiones, apenas 1 frente a Arabia Saudita en los últimos 3 años, no descuida detalles, ni siquiera en partidos recaudatorios como lo han sido ante Australia y ayer en Yakarta; la estrategia de presentar el staff completo del Campeón del Mundo en China y ante Indonesia, un prototipo del nuevo modelo de La Scaloneta, con Lionel Messi y Ángel Di María ya licenciados y el resto de aquel equipo como Alexis Mc Allister, Enzo Fernández y Rodrigo De Paul como meros espectadores en el banco de suplentes, transmite una coherencia difícil de objetar, si analizamos el futuro inmediato con media docena de partidos por las eliminatorias entre septiembre y noviembre de este año.
Scaloni sabe muy bien que no solo administra recursos humanos, también define oportunidades para las nuevas figuras que asoman desde el fútbol europeo, contempla el finiquito de las disposiciones de los más veteranos y consolida la base de aquellos que ya dejaron de ser parte de una renovación incierta, para transformarse en los nuevos argumentos para buscar los próximos objetivos.
NO MÁS QUE UN TRÁMITE FRENTE A INDONESIA
Muy poco para rescatar de la victoria 2 a 0 frente a los asiáticos del sur, apenas ciertos arrebatos de dinámica, presión y fervor que están en el ADN de esta versión colectiva y los minutos que utilizaron Facundo Buonanotte y Alejandro Garnacho para presentarse en sociedad; ambos futbolistas que militan en la Premier League, debutaron con la Selección Mayor, en el caso del ex Central, todo un récord de precocidad en este estreno y el del joven delantero del Manchester United, por todo lo que precedió su llegada frente a los intentos de otros seleccionados en convocarlo para blindar su participación futura.
Argentina descansa cerrando una temporada guionada por lo deslumbrante de sus logros y el prestigio de sus genuinos recursos; cuando Scaloni vuelva a presentar la próxima lista de convocados en septiembre, ya estaremos jugando el próximo mundial, al menos en la etapa de clasificación y las exigencias serán muy distintas, nada por lo que estos entrenadores no hayan atravesado antes, nada que estos jugadores y los que vendrán desconozcan en esfuerzos y abnegaciones como único camino a recorrer, en definitiva, terrenos conocidos por quienes en algunos casos lograron reinventarse y en otros, tienen todo por conquistar, con un umbral de confianza y respaldo popular, inédito.
