Entramos en la recta final hacia el comienzo de la Copa del Mundo y Doha parece guiñarnos un ojo a la vuelta de la esquina; sin embargo, todavía falta entrar en la fase de sintonía fina para el equipo de Scaloni, que, al no disputar el partido pendiente con los brasileños por decisión de las asociaciones y la convalidación de FIFA, debió salir a buscar elencos que permitan ese rodaje imprescindible antes de la hora de la verdad el 22 de noviembre.
Esto, según se informó desde la AFA, generó que hubiera mucho menos espacio para concertar partidos amistosos porque debido a la demora de la FIFA en resolver la situación del Brasil-Argentina, otros equipos que eran potenciales rivales ya habían concertado encuentros de preparación y se sumaba que uno de esos rivales iba a ser México, aunque finalmente hubo que dar de baja esa posibilidad ya que el conjunto azteca que dirige Gerardo “Tata” Martino participa en el mismo grupo que el equipo de Scaloni, lo cual es entendible.
La AFA resolvió, entonces, organizar dos amistosos en septiembre, uno el 23 ante Honduras (80 en el ranking FIFA y que no ganó ninguno de los catorce partidos del octogonal final de CONCACAF clasificatorio para Qatar 2022), en Miami, y el otro, el 27 ante Jamaica (62 en el ranking FIFA y sexto en el mismo octogonal, a 14 puntos de Costa Rica, el cuarto del torneo y clasificado al repechaje que finalmente le ganó a Nueva Zelanda), en Nueva York.
Los dos equipos centroamericanos no parecen ser rivales del fuste necesario para una potencia histórica mundial como es Argentina y cuando ya no quedan fechas para otros compromisos, cuando Uruguay, en la misma fecha, enfrenta a Canadá (43 en el ranking, y clasificada al Mundial como ganadora del octogonal de la CONCACAF) pero hay algo aún más preocupante: Brasil, la selección que tuvo el mismo problema que el equipo de Scaloni, y que iba a ser el rival de la selección argentina el 22 de septiembre por el partido finalmente suspendido de clasificación sudamericana para el Mundial, sin embargo, sí encontró rivales de mucha más calidad para esos dos amistosos de septiembre.
La selección brasileña enfrentará a Ghana (60 en el ranking y que disputará el Grupo H del Mundial junto con Portugal, Uruguay y Corea del Sur) el 23 de septiembre, y a Túnez (30 del ranking e integrante del Grupo D junto con Francia, Dinamarca y Australia).
En otras palabras, claro que se podía encontrar rivales superiores a los que finalmente encontró la AFA y la prueba está en que Brasil tuvo el mismo problema que Argentina, pero sus compromisos son mucho más duros y ante equipos mejor rankeados, y lo que es más importante, ambos mundialistas.
Seguramente, la excusa de la AFA o de la selección argentina (que nos consta que algunos de sus miembros llegaron a estar inquietos por la indefinición institucional en este sentido) pasará por el argumento que al tocar México en el grupo, jugar contra dos equipos de CONCACAF podría ser una buena medida, pero cae de maduro que no es así, porque no es lo mismo Estados Unidos (14 en el ranking), Canadá o Costa Rica (34) que los otros cuatro equipos centroamericanos no clasificados, lo que quedó demostrado en la tabla de clasificación final del octogonal.
¿Son más medida para constatar el rodaje y la situación física y futbolística de la selección argentina Honduras y Jamaica, o un equipo africano que esté clasificado para el Mundial como Senegal (18 en el ranking), Marruecos (22) o Camerún (38)?
Lo cierto es que el no poder cotejar contra las selecciones europeas, salvo aquella “Finalissima” que terminó devaluándose ante Italia por quedar ésta fuera del Mundial por segunda vez consecutiva, termina siendo un enorme perjuicio para la selección argentina, como lo es, sin dudas, para otros conjuntos sudamericanos.
La cerrazón de los europeos con el invento, ahora, de la Copa de las Naciones de la UEFA, con miras a evitar lo que en el Viejo Continente llaman “El Virus FIFA” (jugadores que regresan cansados a sus clubes por viajar miles de kilómetros entre semana para jugar con sus equipos nacionales), determinó que no hubiera ninguna fecha posible de amistosos con selecciones de otros continentes, aunque haya habido negociaciones entre Conmebol y UEFA para encontrar algún espacio en el calendario premundialista.
Sí suena más coherente, la última fecha de amistosos de la selección argentina, la del 16 de noviembre en Abu Dhabi ante Emiratos Árabes
Unidos (69 en el ranking), equipo dirigido por el ex Boca Rodolfo Arruabarrena, teniendo en cuenta que Arabia Saudita (53) será rival en el debut mundialista y puede tener alguna característica parecida.
De cualquier modo, este amistoso también podría perder valor si, como se viene especulando y para preservar a los titulares a seis días del debut mundialista, Scaloni decide colocar un equipo suplente en este amistoso.
La otra verdad es que no existen formular probadas sobre estos temas y que recién en Lusail, el faraónico estadio qatarí, podremos constatar fehacientemente si la Scaloneta goza de buena salud y los rivales escogidos para la previa fueron acertados o esa falta de exigencia que los caribeños ofrecieron, daño el ojo de tigre de un equipo que de momento, es uno de los candidatos a cerrar el torneo, cavilaciones propias de la ansiedad que va creciendo y de nuestros propios triunfalismos, de los cuales pocas veces salimos ilesos.
